EL PAIS
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Ahuyentando soledades
La belleza como protesta, la poesía como actitud, la voz
como bálsamo... Ordorika es un genio que traza tremenda hermosura
partiendo de la s encillez extrema. No hace falta más. Lleva
a un exquisito guitarrista que fabrica colchones de plumas, brillantes
arcoiris sobre sus melodías; un implacable bajo le marca
los tiempos con el anclaje de una batería que por lo simple
que suena, asusta por su contundencia. Ordorika se apoya en todo
eso, en su propia guitarra y en la seda de su voz para desgranar
unas canciones preciosas que, aun cantadas en la dureza del euskera,
aparecen tan reconfortantes como un oasis en el desierto. Hurrengo
goizean es el disco que le traía por Madrid, una colección
de canciones que en sus propias palabras son 'como ruegos, para
ahuyentar las cosas malas; la mayorí a de las veces, para
no estar solo'. Cuánta razón. En tiempos que triunfan
artistas teledirigidos, él sabe lo que quiere. Más
próximo al Neil Young eléctrico o al mejor Lou Reed
de la Velvet, asusta pensar que con todo es e bagaje maravilloso,
y con la que está cayendo, va a seguir siendo siempre sólo
un artista de culto.
Fernando
Iñiguez