¿Cuántos días tiene el año? Sora tiene
otras tantas cintas, / la mitad son del Provisor, las demás,
regaladas por Urtti. // - Madre, dame la camisa, quizás
sea la de para siempre; / el que viva recordará el amanacer
del día de Pascua. // A Pedro Carlos Mendi, joven muchacho
de ventidós años, / sin haber cumplido los ventitrés,
lo llevan preso a Pamplona. // La cárcel de Pamplona es
la mayor de Navarra, / de la que bien han disfrutado tres muchachos
de Ezcároz. // Han disfrutado, sí, han disfrutado,
han pasado en ella seis meses; / han pasado en ella seis meses
y pagado cuarenta monedas. // Bornas y Algarra, Achiri y Sandua,
/ esos cuatro manejan el pueblo de Ezcároz. // El peine
es de boj, los dientes los tiene de hueso; / el malvado amo de
Frandozene hierve en mentiras.
 
| 2.
BEHIN
BATEZ JOAN NINDUZUN |
En cierta ocasión me dirigí a la plaza de Izturitz,
/ Ví una hermosa dama a la cabeza de la danza. // Pregunté
a una ancianita: ¿De dónde es esa hermosa dama?
/ - Señor de Belzunce, esa es la hija de (la casa) de Agerre.
// - Señora de Agerre, oídme una palabra: / vuestra
hija Catalinita dádmela por esposa. // - Mi hija Catalinita
ha dado ya su palabra; / (os daré) la prenda que le sigue,
si os place, señor. // - Ay, ey, ay, ey, de pena, ay, ey,
ay, ey, de dolor; / tengo que ir al molino y (voy) de miedo del
señor de Belzunce. // - Descuida, tonta, que no hay peligro
de Belzunce; / se ha ido de casa levantándose temprano,
/ levantándose temprano y llevándose a sus perros.
// - Catalinita, ¿a dónde vas tú, tan sola?
/ - Al molino, señor de Belzunce, yo, tan sola. // - Catalinita,
¿quieres que te dé yo compañía? /
- Yo no necesito compañero, de tener alguno, el que mis
padres me dieran. // - Catalinita, si supiera quién es
vuestro maestro, / podría pagaros yo los gastos de la escuela.
// - Mi maestro es el señor coadjutor del pueblo; / mis
padres han pagado el gasto de la escuela.

Avisé a mi hermano, en secreto, en una carta, / a ver si
me ayudaría a dar tierra a un hombre. // Avisé a
mi hermano, en secreto, en una carta, / a ver si algún
hombre faltaba o no en la corte del rey. // - Sí; falta
Don Juan de Flores desde hace siete años; / alguna dama
como tú lo tendrá en casa. // - Si mi padre, ¡ay!
supiera lo que tengo yo en casa, / él me mataría
y mi madre me cocería en un caldero.

Con
poco trabajo ha reunido dineros la panadera; / los tiene, me
lo ha confesado, no tiene vergüenza la muy atrevida. //
- ¿De dónde tienes esos dineros, la más
encantadora de las mujeres? / - De la abultada bolsa del alcalde,
pues viene a menudo por acá. // Los infelices soldados
también vienen a este horno, / pero más que a
los guerreros prefiero yo al señor alcalde. // Los señoritos
tambien me querían encantar con palabras bonitas, / las
palabras bonitas no me conmueven el corazón. // También
me vino un fraile con un ramo de flores en la mano; / pero no
vine al mundo para contentarme con flores. // -Yo, señora,
no soy ni señor alcalde , ni soldado, / ni señorito,
ni siquiera fraile, sino solamente un caliente panadero. //
- Has dicho caliente panadero, ¿Qué
quieres decir con esas palabras? / - Señora, soy de natural
panadero de las personas amantes. // - No había oido
nunca, hasta hoy, esa rara expresión. / ¿Cómo
llevas tu trabajo en ese oficio? // - Si me tomaras como compañero,
con gran arte amasaría / vuestro amado quehacer, seguro
que os contentaría. // Aun de noche estaría siempre
a vuestro servicio, / con un palo de horno en la mano para enhornar
cuanto haga falta. // - Tú, por lo menos, sabes explicar
con atrevimiento / que es lo que esperas de mi flaca virtud.
// Así y todo, prefiero a mi señor alcalde de
siempre, / pues sabe cómo honrarme calladamente con sus
dineros.
 
La
noche pasada, la noche pasada, / ¡qué oscura la noche
pasada!/ El caballero se ha tumbado / a las puertas de Zubidi,
/ el caballero de la espada. / Le sale el señor de la casa:
(y le dice) / - ¿Qué desea el caballero? / - Soy
José Miguel / y quisiera a María. / - Quien pretenda
a nuestra / María, habrá de tener / oro en la bolsa.
/ - Podríamos cambiar / el oro por unos zapatos / blancos
de charol, que valen / once reales, y están cosidos / con
seda verde. / Ahí los tiene, regalados / por José
Miguel en persona.
 
Señora
Emilia, señora de alcurnia, / no escardes ahora el maíz,
/ y menos aún amases pan; / vete por la morería
adentro. // -Hija mía, Miarrez, / ¿por qué
lloras así? / Tus vestidos están hechos de oro y
plata. // -Fui vendida por dinero, / a un precio muy elevado:
/ cien pesos en oro y / doscientos toneles de miel. // Mi padré
era vendedor, / mi madre recibió el dinero; / mi hermano
el más pequeño / el que me rescató de los
moros.
 
He hecho promesa de ir a Aránzazu / de noche o de día,/
de noche o de día y / descalzo y sufriendo. / Una hermosa
estrella sale / una vez al año, / una vez al año
y / en la mañana de San Juan. / A su luz marché
/ con ánimo de llegar a Aránzazu, / a la Virgen
y a su Hijo / me los encontré en el camino. / - Ay pastorcito,
ay pastorcito, / hazme este recado, / hazme este recado y / tú
serás / mío.// Haremos una pequeña ermita
/ que se llame Aránzazu, / tres chapas, cuatro o cinco
tejitas / le serán suficientes./ Muchos hijos de buena
madre / encontrarán allí albergue, / encontrarán
allí albergue y alzarán el caliz de oro.// La Virgen
de Aránzazu / la corona de oro rojo,/ la corona de oro
rojo y / el cuello de plata blanca, / el cuello de plata blanca
y / el velo de seda de las Indias. // Siete doncellas le cosen
/ a la Virgen el velo, / las doncellas son hermosas pero / más
lo es el velo.// Del regazo santo de la Virgen / mana una fuente
hermosa, / ¡ Jesús, qué agua tan dulce y fresca
/ la del regazo de la Madre! // Después de beber allí
una vez al día / vuela una paloma blanca, / ¡Ay,
que no es una paloma blanca / sino el ángel de la guarda!
// Todos miraban / a donde volaría la paloma; / mojó
allí sus alas blancas / y voló al Paraíso.
 
La
clavelina y la rosa, / ¡qué linda y garbosa! / El
rey de Navarra / ha hecho una promesa. / Que tiene tres hijos,
/ y dará una rosa a cada uno. / Elige entre ellos cual
es para ti, / doncella linda y garbosa. // Habéis dado
noblemente, / todo el mundo lo sabe; / con este dinero que nos
habéis dado haremos dos hachones. / El hachón necesita
hilo, el hilo necesita cera. / que con catorce mil ángeles
entréis en el Paraíso. // Déjale, déjale
en silencio; ése no tiene dinero; / lleva una bolsa llena
de piedrecitas; / al volver la traerá llena de piojos blancos.
/ Dale y dale, ojalá se le rompa el espinazo; / hasta que
yo me haga médico, ojalá no se cure.
 
Cuando
yo era pastor arriba en el monte / me dedicaba a pensar aún
siendo joven. / El pastor pierde el tiempo en sus pensamientos;
/ y su mejor cordero desaparece. / Voy a la iglesia a oir misa;
/ veo que mi querida me está mirando. // Yo le miro a ella,
ella me mira a mí, / después nos reímos los
dos; yo digo para mí: Esa es buena señal.
// El padre le dice a la hija: ¿Quién diablos
es ese? / No me traigas a un pierdealmas. // Los pastores son
vagos; quieren hartarse y pasarlo bien. / Es mejor cualquiera
de otro oficio.
 
| 10.
PAZKUETAN DEN ALEGERENA |
La más alegre de la Pascuas es la Pascua de Mayo, / Pascua
de Mayo era cuando yo me levanté a la mañana. //
Cuando me levanté a la mañana para pasear por la
calle, / para pasear por la calle de día y de noche. //
De día y de noche, cuando las estrellas alumbran, / cuando
las estrellas alumbran y delante de mi amadita. // Mi amada va
por la calle cumpliendo con sus parientes, / cumpliendo con sus
parientes y convidándoles. // Mi amada presidía
la mesa mientras yo estaba en el interior. / Yo quería
decir que sí, que sí, pero el corazón no
me ayudaba. // Ella me guiñaba, yo la guiñaba, mutuamente
nos apenábamos. / Nos apenábamos mutuamente y también
nos dañábamos el alma. // Un estudiante bullanguero
se empezó a dar cuenta, / Se empezó a dar cuenta
y a echárnoslo en cara. // Estudiante bullanguero, ¿cuándo
cantarás misa? / Con el dinero de tu misa, te haré
una sotana
 
-
Alejito, te has puesto los pantalones nuevos, / ¿Qué
dirá el pueblo de Alsasua? // Las chicas de Alsasua, con
sus remiendos en la camisa, / se han enamorado de los chicos franceses.
// Los chicos franceses marchan por el puente nuevo abajo; / y
también las chicas acompañándoles. // Los
chicos siguen para adelante y las chicas van para atrás.
/ - Adios, Alejito, ¿Acaso volverás? // Al entrar
en casa, Catalina dice a su madre; / - Yo me voy a morir con la
añoranza de Alejito. // - Estate callada, hija mía;
/ que volverá, sí, nuestro Alejito. // - Si de allí
llega la noticia de que ha muerto, / le ofreceremos pan y luz.
 
San Juan de Luz y Ziburu, / justo en el medio hay un puente, /
y sobre ese puente / el señor maestro hace guardia / para
ver el rostro de su amada.// Hermosas sayas rojas / traidas de
San Sebastián. / Dicen que una colegiala lleva una / cosida
a la última moda, / cosida a la última moda y /
regalada por el señor maestro.// Joven colegiala, / dueña
de hermosos ojos, / prepara al señor maestro / el café
después de comer; / luego él te dará clase
en su cuarto.// Joven colegiala, / por favor, ten cuidado, / que
el señor maestro no / derrame tinta en tu regazo, / que
no se manche tu delantal blanco.// La colegiala está indispuesta,
/ y es que Dios la ha alabado; / un mensajero ha ido en secreto
a casa del médico, / que venga a toda prisa, / que tiene
que sangrarla.
 
Quieres,
quieres venir morena hermosa / conmigo a pasear por la huerta?
/ Recogeremos verduras / alcachofas y pimientos verdes. / ¡
Viva el vino, viva el amor ! / mientras duren las noches y los
días. / He cortejado a una rubia hermosa, / no se si la
conseguiré alguna vez. / Sí, la conseguiré,
cueste lo que cueste. / ¡Viva el vino, viva el amor! / mientras
duren las noches y los días.
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